Experiencias

Observación de Aves – La Guáquira, Edo, Yaracuy. 25 al 27 de Marzo de 2011

Apenas a cuatro horas de Caracas se encuentra la Hacienda La Guáquira en el Edo. Yaracuy. Y allá fuimos el viernes 25 de marzo de 2011 para hospedarnos en la Estación Biólogica La Guáquira en el paseo organizado por la Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela para sus miembros y allegados.

Apenas a cuatro horas de Caracas se encuentra la Hacienda La Guáquira en el Edo. Yaracuy. Y allá fuimos el viernes 25 de marzo de 2011 para hospedarnos en la Estación Biólogica La Guáquira en el paseo organizado por la Sociedad Conservacionista Audubon de Venezuela para sus miembros y allegados.

La Hacienda La Guáquira cuenta con plantaciones, potreros y bosques casi prístinos, justo al pie del Cerro Zapatero del Macizo de Nirgua y han implementado desde hace muchos años un programa que llaman «Agricultura y Conservación» dirigido por el Dr. Carlos Rivero Blanco junto con los dueños de la hacienda. El planteamiento de dicho programa es que se pueden tener tierras privadas que brinden un beneficio económico a sus dueños, empleos directos e indirectos a varias personas, usualmente pobladores de la zona, y productos de agricultura o ganadería; conservando, a la vez, el medio ambiente no sobreexplotando y dejando parte de las tierras sin intervenir como reserva de fauna, flora y para preservar las fuentes de agua como el río La Guáquira y sus afluentes.

Como parte de ese programa crearon la Estación Biológica La Guáquira donde distintos investigadores y estudiantes pueden alojarse para hacer diferentes estudios.observacion1

 

Allí nos recibieron. Algunos dormimos en literas y otros en hamacas con sus mosquiteros en el corredor externo, y pasamos un fin de semana de lo más agradable junto a compañeros observadores de aves, los más guerreros quizá, por aquello de no tener aire acondicionado, ni agua caliente y tener que compartir un solo cuarto y un solo baño, pero el amor por las aves y por la naturaleza nos hace obviar esas cosas y concentrarnos en nuestra pasión.

Gracias a la guiatura de Gustavo Rodríguez pudimos reconocer el canto de la Soisola Pata Roja, que, según recuerdo que me dijo David Ascanio una vez, representa la buena calidad del ambiente donde está, y también oímos al Saucé, al Aguaitacaminos Común y al Cucarachero Flanquileonado, entre otros; y pudimos admirar especies como el Sorocuá Acollarado, el Juan Bobo, el Albañil haciendo su nido de barro, el Atrapamoscas Sangre de Toro (en la fotografía) posado cerca de la vaquera, el Pico Gordo Azul y, quizá, el más especial de todos por su larguísimo nombre y pequeñísimo tamaño, el Pico Chato Pigmeo Descolado de apenas 6,9 cm de largo y 4,2 g de peso que estaba haciendo su nidito justamente por donde pasamos. (Ver ilustración de Jan Dungel)

observacion2En la Estación había unos universitarios haciendo un registro sonoro de la zona de La Marroquina que es donde está ubicada la hacienda, para presentarlo en un encuentro mundial de registros sonoros que se llevará a cabo en Caracas próximamente.

La noche del viernes, el Dr. Rivero Blanco nos dio una charla para explicarnos el programa ecológico de la hacienda y el sábado en la noche pudimos apreciar la cantidad de insectos que habitan en esas tierras gracias a dos focos y una sábana blanca que sirvió de pantalla.

Nos atendieron muy bien y a varias de las salidas nos acompañó el señor Orlando, baquiano de la zona y padre de uno de los muchachos que está haciendo el registro sonoro.

Todo fue muy bueno y esperamos volver porque a la lista original de aves que teníamos agregamos unas veinte especies y nos imaginamos que hay muchas más especies por descubrir.

Otra agradable sorpresa fue la visita a la casa comunal de usos múltiples que regaló la Sra. Morella Pacheco sobre terrenos donados por la hacienda y que está en el pueblito de La Marroquina. Gracias a los cursillos que ha dictado Empresas Polar, algunos de los habitantes han aprendido a sembrar y a utilizar las hojas de vetiver para la fabricación de artesanías y tienen allí el taller y la venta.observacion3

Lamentablemente la deforestación en las partes altas protegidas por la hacienda, ocasionada por la invasión descontrolada de conuqueros, amenaza esta importante reserva. Las autoridades encargadas de la preservación del ambiente deberían evitarlo pues a pocos metros de la zona talada pudimos ver especies vegetales magníficas, así como especies de mamíferos, insectos y aves que, como el Pico Gordo Azul, requieren de densa vegetación para poder subsistir. El hábitat de estos animales, venezolanos también, está en riesgo hoy en día.

 

Jeannette Nouel

 

 

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Un recorrido por los Llanos Altos, marzo 2011

Por Marieta Hernández y Lorenzo Calcaño

Acabamos de llegar de un recorrido por los llanos de Guárico y Cojedes que nos llevó en el primero de esos estados por la Estación Biológica de la Sociedad de Ciencias Naturales (gracias a la amabilidad del amigo Farid Ayaach) y los Hatos Masaguaral y Flores Moradas. Allí logramos avistamientos y fotos fabulosas de rapaces, bandadas de miles de patos Guiriri y Yaguaso Cariblanco, bellos garceros, así como especialidades llaneras como el Frutero de coronita, la Inezia coluda y el Pico chato amarillento; no faltaron los migratorios como la Reinita Amarilla y el Chicuaco Cuello Rojo.

El martes de carnaval, partimos hacia Cojedes para una estadía de 3 noches en Hato Piñero

La experiencia con las aves fue alucinante, como estamos en temporada seca, disfrutamos la concentración de garzas, gabanes, etc. en los cuerpos de agua. La abundante presencia de los Pauijies encrestados ( (Crax daubentoni) especie amenazada) nos asombró. En las primeras horas de la mañana y al atardecer llegamos a ver en dos sitios concentraciones entre 80 y 100 de ellos. Otros caminaban tranquilamente al lado de la posada donde acostumbran darles comida. Asímismo la abundancia de la Cotara Caracolera en número sorprendente.

Garza_Pechicastana_03-11Los recorridos por el bosque seco y el bosque de Galería al lado del Caño San Gerónimo fueron excelentes para ver las aves típicas. Lorenzo, aunque no pudo fotografiarlo, avistó el Carpintero Dorado (Piculus chrysochloros) yo me perdí ese lifer. Pero el segundo recorrido que hicimos en bote sin motor en el citado caño, gracias a nuestro excelente baquiano Gertrudis, fue el que nos permitió realizar un anhelo de años. Logramos ver y fotografíar en toda su plenitud la esquiva Garza Pechicastaña (Agamia agami) a pesar de que se oculta inmóvil en la vegetación más tupida que puede encontrar en la orilla del caño; vimos primero el adulto y luego un juvenil, un poco más confiado.

Como si esto fuera poco, de pronto nos llamó la atención un leve movimiento en el agua frente al bote, con el mayor sigilo se había lanzado al agua el escurridizo Zambullidor del Sol (Heliornis fúlica). Nos dio tiempo para verlo, pero Lorenzo apenas logró una foto lejana de la cabeza, pues inmediatamente desapareció en la vegetación del borde, sin que pudiéramos encontrarlo de nuevo, pero nos dejó la inmensa felicitad de haber visto en poco tiempo 2 lifers que valen por 10.

Saludos

Marieta y Lorenzo

Marieta

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