Audubon de Venezuela

Reseña de Excursión de Audubon a La Bravera (cerca de La Azulita, estado Mérida)

Excursión de Audubon: “Aventura con las Aves en La Bravera y alrededores (cerca de La Azulita, estado Mérida)” del 20 al 24 de junio de 2014.

 

Reseña del Viaje.

El día viernes 20, fue básicamente de traslado. Al arribar a las hermosas montañas merideñas, ya no importaron las 12 horas de carretera y el grupo se reunió con mucho ánimo y buen humor en una calurosa bienvenida en la Estancia la Bravera. Parte del grupo incluso logró observar el Vencejo Enano llegando a Caño Zancudo. En la Bravera los comederos de colibríes ubicados en el área restaurante permanecieron activos hasta entrada la noche. Una sabrosa cena y Gustavo (nuestro guía) dio los planes para el día siguiente.

                  

El día sábado comenzaba con buenos augurios tras un breve pajareo en los alrededores de la posada donde se observaron especialidades como el Quetzal Coliblanco y los endémicos Pericos Cabecirojos, para deleite de los fotógrafos del grupo. Un delicioso desayuno nos recargó aún más los ánimos y nos enrumbamos para observar las aves en el bosque de San Eusebio, la parte alta de la Azulita y Mirabel. Hicimos nuestro almuerzo picnic en Mirabel al lado de una capilla algo extraña, mientras se tuvo una buena vista del Pico de Frasco Andino y la Paraulata Pico Negro. Visitamos otros sectores de la parte alta de la Azulita pero nos acompañaba la lluvia. Descubrimos un pequeño y agradable mirador “Gastronomías y Delicatesses Maná”, donde degustamos unos ricos chocolates y cafés calientes y los fans del mundial de fútbol actualizamos el estado actual del juego. Regresamos a la posada donde algunos aprovecharon de fotografiar y observar los colibríes en los comederos y una tranquila Pava Andina que se paseaba por la parte trasera de la cocina y entre los jardines de las cabañas. Se hizo el recuento de las aves vistas en el día, antes de la cena, que como siempre, fue atendida con esmero por Anselmo.    

                     

La salida del domingo, fue la más temprana del viaje, llevándonos el desayuno picnic, elaborado en la posada. Llegamos tras casi 2 horas de camino a la Finca Monteverde cerca de Olinda, donde desayunamos mientras se observaban varias especies y se escuchó en un potrero la Turura Gargantiblanca, pero que todo el tiempo se refugió entre los pajonales. Seguimos observando aves en la vía de Olinda y tuvimos una vista perfecta de un Atrapamoscas Caridorado construyendo su nido. El resto de la mañana estuvo muy activo entre Olinda y Caño Guayabo. Bajamos a almorzar en un restaurante en Caño Zancudo. De regreso en la subida, nos acompañó una llovizna y cuando paró pudimos observar un imponente Rey Zamuro posado en un árbol seco, secándose las alas abiertas de par en par, acompañado por algunos Zamuros. Recorrimos la vía del matadero de La Azulita, donde se escucharon las Guacamayas Verdes y por supuesto se observaron muuuuchos zamuros. Ya en la posada, de nuevo fue momento de hacer el listado y cenar. Degustamos también de un rico pan de orégano que elaboró y nos dio a probar un grupo de huéspedes que compartieron en la posada con nosotros.

 

Amaneció el último día de pajareo de la excursión y todos los participantes tenían mucho ánimo y expectativas. El grupo se dividió en dos. Unos subieron al camino del bosque de la posada que llevaba al subpáramo, donde observaron algunas especialidades como la endémica Candelita Frentiblanca y el Pitajo Diadema. El otro grupo observó en los alrededores, entre otros, el Cabezón Veteado. Hubo excelentes oportunidades de fotos también en los comederos donde en total se observaron 10 especies de colibríes, incluyendo una Estrella Cuellirojo macho, que con poco más de 6 cm, es una de las aves más pequeñas de nuestro país y que fácilmente se confundía con un cigarrón. A las 11 salimos al cafetín Maná donde disfrutamos de empanadas elaboradas de maíz molido, y ricas sopas de costilla y arvejas. Por supuesto aprovecharon varios de ver parte del partido que se desarrollaba en la tele del local. Luego íbamos a dedicar un poco más de tiempo al bosque de San Eusebio, pero la lluvia nos fue empujando cada vez más abajo.

   

Tuvimos una hermosa vista de una pareja de Diostedé Pico Negro y del Moriche Blanco. Siguiendo el ritmo de la lluvia pasamos la Azulita, por lo que Gustavo decidió llevar al grupo a Limones donde nos recibió mucha actividad y observamos entre otros, el Loro Burrón, la Urraca Cosquiol y al Diostedé Pico Negro saliendo de un nido. Por último, ya en la vía de regreso, vimos en una pequeña cascada, una pareja de Atrapamoscas de Torrentes que tenían el nido bajo una de las rocas de la cascada, sirviendo como cierre perfecto para nuestros fotógrafos. Y este fue también el momento de presenciar lo indómita e impredecible que es la naturaleza. En cuestión de segundos esa pequeña cascada de aguas cristalinas incrementó su caudal, formando un gran torrente de agua turbia que nos hizo subir a los carros y alejarnos. Regresamos a la posada con lluvia y neblina. El último recuento de las aves arrojó un total de 171 especies en todo el viaje.

 

 

El día de retorno comenzó muy tempranos con un sabroso desayuno y muchas anécdotas.

                                       

Agradecimos al personal de la posada por su esmerada y cálida atención, en especial a la Sra. Aurora quien coordinó todo y el grupo se despidió satisfecho, pues tenían por delante un largo día de viaje.

¡Hasta una pronta próxima excursión!


 

Escrito por Haydee Sturhahn

Fotos: Bernardo Ávalos, Luis Figueroa, Haydee Sturhahn y Gustavo A. Rodriguez.

 

 

 

 

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